El Resultado
El empaque rediseñado eliminó el 100% del EPS original, lo que permitió ahorrar 3.3 toneladas de plástico al año y reducir las emisiones de CO₂ hasta en un 98%, equivalente a 15 toneladas anuales. Los costos de empaque se redujeron en un 26%, mientras que los requerimientos de espacio de almacenamiento y transporte disminuyeron en un 40%, lo que se tradujo en menos camiones en circulación y menos pallets en bodega. El empaque protege con la misma eficacia que el EPS, genera menos desperdicio después de desempacar y puede reciclarse directamente junto con el papel, lo que demuestra que un empaque sostenible puede generar valor ambiental y económico al mismo tiempo.