Jeka Fish buscaba reducir el uso de empaques de EPS mediante la incorporación de una alternativa a base de papel para productos seleccionados. En el caso del bacalao ligeramente salado en formatos de 11 kg y 25 kg, el empaque debía responder a condiciones exigentes, que incluyeran almacenamiento congelado por hasta 1,5 años, exposición a humedad y agua, y transporte a lo largo de Europa. La nueva solución también debía proteger el producto y ofrecer mayor visibilidad de marca frente al empaque tradicional de EPS.





















