2026-05-13T00:00:00

Una década protegiendo al oso andino en Colombia: Conservamos la Vida presenta resultados y plan estratégico a 2030

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  • De esta iniciativa forman parte la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Grupo Argos, WCS y Smurfit Westrock a través de su Fundación en Colombia.
  • En el evento se oficializará la adhesión de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) como un nuevo socio que sumará importantes aportes.
  • En la cita se darán a conocer logros y aprendizajes, y se socializarán las acciones futuras para los próximos cinco años en favor de una de las especies más emblemáticas de los Andes colombianos.

Tras diez años de trabajo articulado, la alianza público-privada Conservamos la Vida se consolida como una de las apuestas más relevantes para la protección del oso andino en Colombia. Y en un evento que reunirá a actores clave del país, hoy presentará los principales resultados que ha alcanzado durante esta década, lanzará el nuevo plan estratégico con horizonte al año 2030 y oficializará la adhesión de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) como su nuevo socio.

"En estos diez años, Conservamos la Vida ha demostrado que la conservación solo es sostenible cuando se construye con las comunidades, desde la confianza, el conocimiento del territorio y la generación de oportunidades. Hemos aprendido que proteger al oso andino es también proteger el agua, restaurar los bosques, fortalecer la biodiversidad y acompañar a las familias campesinas que conviven con esta especie. Con el nuevo plan estratégico al 2030 queremos llevar este aprendizaje a una nueva etapa: profundizar las alianzas, ampliar el impacto y avanzar con acciones concretas frente a los retos que aún persisten en los ecosistemas andinos. Nuestro propósito es que la conservación siga siendo una fuente de vida, bienestar y desarrollo para los territorios”, afirmó María Camila Villegas, directora ejecutiva de la Fundación Grupo Argos.

Algunos resultados

Durante los últimos diez años, Conservamos la Vida ha demostrado que la conservación puede generar impactos reales cuando integra ciencia, comunidades locales, alianzas estratégicas y una visión de largo plazo. Entre los principales resultados se destaca el aumento en la presencia del oso andino en paisajes priorizados, pasando de un 52% a un 76% de ocupación en la cordillera Occidental y alcanzando un 61% en la cordillera Central.

Asimismo, el trabajo conjunto ha permitido la protección y restauración de ecosistemas estratégicos, fortaleciendo la conectividad entre bosques altoandinos y páramos que son claves para la especie. En ese mismo sentido, Luisz Olmedo, director de Parques Nacionales Naturales de Colombia, agregó que “La presencia del oso andino en las áreas protegidas es un indicador ecológico y una señal de que los ecosistemas están funcionando y sosteniendo la vida. Proteger esta especie es asegurar agua, biodiversidad y bienestar para millones de colombianos”.

Conservamos la Vida también ha consolidado un exitoso modelo de coexistencia entre comunidades rurales y fauna silvestre, reflejado en la ausencia de reportes de ataques a animales domésticos en las zonas donde trabaja. Este resultado, que habla de la efectividad de las estrategias implementadas para tal fin, demuestra que sí es posible armonizar las actividades productivas con la conservación de la biodiversidad.

En todos estos avances, el componente social ha sido fundamental. A la fecha, se han firmado 90 acuerdos voluntarios de conservación con comunidades rurales, promoviendo territorios sostenibles y fortaleciendo el liderazgo local. Además, 15 sedes educativas han participado activamente en procesos de educación ambiental, involucrando a cerca de 1.900 estudiantes y 181 docentes.

Los resultados alcanzados nos dicen que la conservación del oso andino es factible en la medida en que sea construida desde los territorios, con la participación de las comunidades locales y con una visión que integre y convoque a múltiples actores. Este proceso ha sido clave para fortalecer la gobernanza y generar confianza en las regiones”, señaló Catalina Gutiérrez, directora de WCS Colombia.

En esa misma línea, Catalina Barberena Hurtado, directora ejecutiva de la Fundación Smurfit Westrock Colombia, destacó que “Cuando lo público, lo privado y lo comunitario se articulan y aportan lo mejor de sus capacidades, es posible impulsar un desarrollo local con una agenda social, económica y ambiental integrada y sostenible. Para las empresas, ser parte de un proceso colectivo es asumir un compromiso real con la protección de una especie endémica clave para el agua, la biodiversidad y el futuro del territorio”.