Certificaciones ambientales: qué son y por qué importan
Escrito por: Ángela Concha
En las últimas décadas, el crecimiento industrial, la presión sobre los ecosistemas y la pérdida de confianza del consumidor llevaron a buscar nuevas formas de validar qué tan responsables eran los productos que elegimos cada día. Fue así como surgieron las certificaciones ambientales, sistemas de verificación independientes que garantizan el cumplimiento de prácticas sostenibles y transparentes en toda la cadena de producción.
Durante años, los consumidores dependieron únicamente de la comunicación de las compañías. Sin embargo, frente a los desafíos ambientales y sociales, se hizo necesario crear herramientas objetivas que midieran el impacto de cada decisión productiva. Estos sellos se convirtieron entonces en un “idioma común” entre compañías y personas, capaz de identificar aquellos productos que cuidan los recursos naturales y promueven un equilibrio real entre desarrollo y responsabilidad.
Las certificaciones se relacionan con los criterios ESG (Environmental, Social & Governance), un marco que evalúa la gestión ambiental, el compromiso social y la transparencia organizacional.
En definitiva, las certificaciones ambientales surgieron para responder una pregunta clave: ¿cómo saber si lo que consumimos realmente es sostenible? Su propósito es asegurarse de que cada producto tenga detrás una visión completa de sostenibilidad, que combine lo ambiental, lo social y lo económico.
¿Qué garantizan las certificaciones?
Las certificaciones ambientales existen para demostrar con hechos que las acciones sostenibles de una compañía se pueden medir, auditar y comparar con estándares internacionales. No son simples sellos decorativos, sino herramientas que nos ayudan a comprobar cómo una empresa cuida los recursos, asegura la trazabilidad de los materiales, reduce su impacto en el planeta y cumple con estándares internacionales. En pocas palabras, son la prueba de que hacer las cosas bien sí marca la diferencia.
Estas certificaciones están estrechamente ligadas a los criterios ESG (Environmental, Social & Governance), un marco que orienta la forma en que las organizaciones abordan la sostenibilidad:
- Environmental (ambiental): evalúa cómo se utilizan los recursos naturales, se gestionan las emisiones, los residuos y la energía, y qué medidas se implementan para mitigar el cambio climático.
- Social: analiza el respeto por los derechos humanos, las condiciones laborales, la seguridad y el impacto en las comunidades donde operamos.
- Governance (gobernanza): considera la ética, la transparencia, la rendición de cuentas y la toma de decisiones responsable dentro de la compañía.
Cuando una certificación acredita el cumplimiento de estos principios, valida la coherencia entre lo que una compañía comunica y lo que realmente hace.
- Para las compañías, representa credibilidad, acceso a nuevos mercados y la posibilidad de construir relaciones de confianza con aliados y consumidores.
- Para los consumidores, significa tener información clara y confiable para elegir productos alineados con sus valores y con el cuidado del planeta.
Las certificaciones más importantes a nivel mundial y regional
Existen distintos sistemas de certificación que validan el compromiso de las compañías con la sostenibilidad. Estas son algunas de las más reconocidas:
| Certificación | ¿Qué garantiza? |
| FSC (Forest Stewardship Council) | Que los productos provienen de plantaciones forestales gestionados de forma ambientalmente responsable, socialmente beneficiosa y económicamente viable. |
| PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification) | Que la madera y sus derivados provienen de plantaciones forestales comerciales bajo estándares nacionales reconocidos internacionalmente |
| ISO 14001 | Que la compañía aplica un sistema de gestión ambiental que reduce su impacto y mejora su eficiencia energética |
| CoC (Cadena de Custoria) | Que la trazabilidad del material certificado se mantiene desde la plantación forestal hasta el producto final |
Estas certificaciones son auditadas por entidades independientes, lo que permite garantizar transparencia y confianza en toda la cadena de valor.
















