Laureano Gómez, una reconocida bodega boutique de Mendoza, Argentina, requería mantener la calidad y presencia premium de su empaque para cuatro botellas, pero enfrentaba un aumento en sus costos de impresión offset.
Además, los tiempos de entrega podían extenderse entre 30 y 45 días, afectando la planificación comercial y la capacidad de respuesta ante la demanda. La bodega necesitaba una alternativa más eficiente, sin sacrificar la estética que caracteriza a sus vinos.




















