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Sinfonía arbórea: Almanaque 2014 de Smurfit Kappa Cartón de Colombia

15 de Enero de 2014

Columna de opinión por Francisco Javier López Zuluaga en el periódico La Crónica del Quindío - Miércoles 15 de enero de 2014

Leía en la mañana con avidez al escritor chino Lin Yutang, “las mujeres hermosas son mejores que las flores porque comprenden el lenguaje humano y las flores son mejores que las mujeres hermosas porque irradian fragancias pero si no se puede tener ambas cosas a la vez, se debe renunciar a las fragantes y tener las que hablan”. Pero llegó un regalo, un bello almanaque 2014 editado por Cartón Colombia de manos del ingeniero forestal Harvey Céspedes de la empresa Asfores, Sinfonía arbórea.

Mi exclamación ante el portento ¡Que hermosa es Colombia!, los árboles un regalo de la naturaleza, iconografía como serpentinas de colores con los árboles que adornan nuestras plazas y caminos bajo cuyas largas ramas de tallos corpulentos que nos hacen sombras nos protegemos de la canícula boreal, respiramos el aire puro, le damos placidez a nuestra imaginación, rezongamos una divertida conversación con un amigo, lugar para el coloquio de los amantes, el cuchicheo de los políticos, canturreamos una bella copla, rehuyendo al monóxido de carbono de nuestras ciudades.

Allí esta el samán de Palmira, esplendoroso, coposo de buen follaje de tronco generoso y ramas fuertes cuya replica esta en la moneda de $500 pesos. El gualanday o jacaranda caucana de Cali con sus frutos y sus flores.

El caobo de Palmira ubicado en la sabana tan coposo en sus ramas, tan simétrico en la forma que parece un cuerpo de mujer en sus encantos y atributos. El guayacán de Cajibio, espigados, rosados, tronco macizo, florece de sus ramas mas arriba del tronco para no dejarse mancillar de la mano aviesa.

En los campos de Riofrío, Valle del Cauca, esta el chiminango con sus frutos y su tronco que alimenta sus fluidos de agua y minerales. Observamos en ese calidoscopio de colores en el mes de mayo del almanaque el guayacán amarillo, de Pescador, Cauca sus flores y sus hojas con su clorofila imperceptible junto a la casa campesina.

En el mes de junio el homenaje es para el carbonero de Chinchiná Caldas cuyos frutos rojizos en la lejanía semejan unos pájaros disfrutando en los vaivenes del viento sus sonidos. El caracolí de Obando, Valle del Cauca es otro testimonio esplendoroso de lo que la naturaleza nos da, coposo en su ornamentación, de talle grueso, lianas de las que se prendía Tarzán en sus películas con la mona Chiita, hojas carnosas, plegaria al cielo dijo el poeta.

El guamo de Montenegro Quindío, sus frutos y su flor. Lo mismo que el nogal de Circasia con su largo tronco, espigado y asimétrico. El tulipán africano esta en Chinchiná tiene unas bayas como frutos alargados y una hermosa flor roja salpicada con intermitencias junto a los cafetos. El madroño de Cali se resalta en su erguida estatura, sus frutos sabrosos y sus hojas lanceoladas. Pero el flamboyán de Zaragoza Valle del Cauca traído de Madagascar, nos deja extasiados.

Tiene un tallo grueso que se abre en varios brazos de flores rojas encendidas y de fruto unas bayas largas que semejan una guama. La flor del tulipán. Sus estambres, órgano reproductor masculino y su gineceo en la parte interna de la flor. Debemos sembrar más árboles, un decir, junto a las corrientes de las aguas´ solo tenemos 300 mil hectáreas sembradas de árboles. En contraste Chile tiene dos millones quinientas mil hectáreas y Brasil 6 millones de hectáreas sembradas de árboles. De los árboles se derivan páginas hermosas de la literatura colombiana que me apropio de don Juan de Castellanos “Tierra buena, tierra que pone fin a nuestra pena”.

Vea la columna en:

http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-sinfonia_arborea-op-9009.htm

Sinfonía arbórea: Almanaque 2014 de Smurfit Kappa Cartón de Colombia