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Papel que cambia vidas

Septiembre 29 de 2016

La Fundación Smurfit Kappa lidera programas de educación, generación de empleo y emprendimiento para las comunidades vecinas a su operación.

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Compartimos articulo publicado en el mes de Septiembre por la revista Semana, especial Valle del Cauca. Para acceder a la revista en su versión digital, haga click aquí

Para Carolina Sánchez, ver que su hijo por fin entrará a estudiar en un colegio es lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo. “Este es otro paso que él dará, con una gran enseñanza: la que la escuela con tanto amor le brindó. Muchas gracias por todo, nos llevamos el mejor recuerdo”, dice la mamá de Joe Andrés Erazo Sánchez.
Ella es una de las beneficiarias de los programas del jardín El Caracolí, el primer Centro de Desarrollo Infantil del Valle del Cauca dentro de la franja 0 a 5 años, cuyo objetivo es mejorar la atención integral en primera infancia. Es una entidad fundada en junio de 2010 gracias a la alianza público-privada entre las fundaciones Smurfit Kappa Colombia y First Step Big Step. “Buscamos contribuir a educar niños que provienen de contextos vulnerables, del conflicto armado y que viven en situación de pobreza”, explica María Elisa Korgi, su directora.
Y es que la educación es uno de los pilares del trabajo de la Fundación Smurfit Kappa al desarrollar programas sociales con el propósito de impulsar las competencias de los ciudadanos para contribuir al desarrollo rural y territorial del país. “La enseñanza es el área en la que más dinero invierten las fundaciones empresariales”, señala Beatriz Mejía, directora de la entidad.

Smurfit Kappa Colombia (SKC) es el mayor reforestador privado en Colombia, con un patrimonio de 68.000 hectáreas de plantaciones forestales comerciales, entre las que se encuentran 21.000 mil hectáreas de bosques naturales que la compañía conserva y protege. Desde sus inicios, hace más de 50 años, la Fundación SK se trazó como meta invertir en programas sociales de largo plazo y alto impacto. Para ello implementó tres líneas de acción: educación, generación de ingresos y gestión ciudadana.

Además del trabajo con El Caracolí, la Fundación cuenta hace más de 30 años con Institutos Técnicos Agropecuarios y Forestales (ITAF), instituciones de educación formal especializadas en educar a jóvenes del sector rural. “Nuestra misión es fortalecer proyectos pedagógico-productivos que retienen a los alumnos, generan arraigo a la tierra, transfieren tecnología a los productores de la vecindad y dinamizan la economía de la zona con actividades lícitas, rentables y sostenibles”, asegura Sandra Montoya, docente de la sede del ITAF en Darién (Valle del Cauca), quien en su momento fue estudiante vinculada al proyecto.

Captura2.PNGLas instalaciones del colegio están dotadas de lo necesario para trabajar y enseñar en zona rural y los niños desarrollan habilidades técnicas, tienen un vínculo importante con los docentes y obtienen doble titulación con el Sena. Al final de su etapa escolar los jóvenes egresados de los ITAF están preparados para hacer parte de una economía global y competitiva, con un enfoque agropecuario y forestal. El compromiso de este proyecto es contribuir al desarrollo sostenible en escenarios de reconciliación y posconflicto.

De otra parte, la fundación ha establecido diversas alianzas para ayudar a reducir la tasa de analfabetismo del trabajador forestal y de personas de la vecindad de las plantaciones forestales de SKC en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y en el Eje Cafetero. Su programa de Educación Continuada para Adultos incluye diagnóstico, visitas familiares a los grupos constituidos, encuentros familiares, talleres de motivación y reuniones de seguimiento con docentes, jornadas pedagógicas y cursos complementarios para el trabajo y el desarrollo humano.

Paralelamente, ofrecen el programa Plan Semillas, un fondo de becas constituido con el aporte solidario de empleados de SKC. “El propósito es exaltar el desempeño académico de los niños y jóvenes matriculados en los ITAF, garantizar su educación de forma gratuita y también estimular su permanencia en el programa”, afirma la directora.

La línea educativa se complementa con un programa orientado a erradicar la pobreza al mejorar e incrementar los ingresos de las comunidades vecinas la operación forestal de SKC. “Buscamos tecnificar procesos productivos, generar valor agregado, comercializar productos agropecuarios; dar asesoría administrativa y así asegurar el uso efectivo de los recursos y el acompañamiento social para generar empoderamiento y autonomía en las personas”, agrega.

Finalmente está el programa de Gestión Ciudadana y Liderazgo, que contribuye a fortalecer las competencias ciudadanas de jóvenes vinculados a comunidades educativas en la región. Se adelanta en tres regiones del país gracias a alianzas, y en el Valle del Cauca participan las empresas Colombates, Smurfit Kappa Colombia, a través de su Fundación, así como las fundaciones de Nacional de Chocolates e Ingenio Mayagüez.

En el Cauca, desde 2009 apoyan este mismo proyecto las fundaciones Epsa, Corona y SK, y las alcaldías de los municipios de Sotará, El Tambo, Cajibío, Suárez y Morales, en el departamento del Cauca.

“Fortalecer el empoderamiento de los ciudadanos en la toma de decisiones que afectan directamente al progreso del país es una forma de enfrentar al reto de participar como fundación empresarial en el proceso de construir una nueva sociedad –concluye la directora de la Fundación–. Es donde se debe seguir trabajando a nivel territorial para su desarrollo, al reconfigurar nuevos escenarios que propendan por una visión renovada de lo rural”.

 

 Fotografías por: Juan Carlos Quintero - Revista Semana.